Huaytapallana (White Mountain), Jewell of Huancayo; Now in English and Spanish

Notes by the author: I have gone over this poem several times now: half written on the roads through the mountains, up to White Mountain (also called: Huaytapallana) Tours a Jordania, the other half written while standing by the lake by White Mountain, with its icy and snow covered summit, looking up at its towering beauty, and the surrounding mountains, and now I have found I must cut half of the poem out in order to capture its tireless beauty. I was going to add that: it is more beautiful than the Sacred Valley of Peru, and more bold than Machu Picchu, etc.

On the plateau which leads directly down to the lake that looks up to White Mountain is a rustic Guest House of sorts, where for a few nights you can stay, for $3.00 a night, and buy a coke and crackers if you wish. Not much more. And there I met the two young girls, Sonia and Katee, most kind again, whom this poem is dedicated to (who’s family owns the location, and they seem to take care of it when needed), along with Daniel, my wife’s

nephew, the youngest member of us six individuals who made the trip through the winding and rough roads of the Nevados of this region of Peru, which is nearby Huancayo. And during my trip through the mountains, on my way back we (my wife Rosa, and some of her family members: sisters, brother-in-law, and nephew) stopped at a small village and had a fish fry; again as usual, the people were very warm towards us (Acopalca).

Apuntes por el author: He revisado este poema varias veces ahora: la mitad escrito sobre los caminos a través de las montañas, hasta la Montaña Blanca (también llamada: Huaytapallana), la otra mitad escrita mientras estaba por el lago de la Montaña Blanca, con su cumbre cubierta de hielo y nieve, mirando arriba a su belleza altísima, y las montañas circundantes, y ahora he encontrado que debo recortar la mitad del poema para capturar su belleza incansable. Iba a agregar que: es más hermoso que el Valle Sagrado del Perú, y más valiente que Machu Picchu, etc.

Sobre la meseta que conduce directamente abajo, hacia el lago que mira hasta la Montaña Blanca hay una Casa de Invitados de clase rústica, donde puedes pasar unas noches, por tres dólares cada noche y comprar coca cola y galletas si deseas. No mucho. Allí encontré a dos muchachas jóvenes, Sonia y Katee, muy amables también, a quienes este poema está dedicado (de quienes su familia posee este local, y parece que ellas se hacen cargo de éste cuando es necesario), junto con Daniel, el sobrino de mi esposa, el

miembro más joven de nosotros seis individuos que hicimos el viaje por la zigzagueantes carreteras desiguales de los Nevados de esta región del Perú, que es cerca de Huancayo. Y durante mi viaje a través de las montañas, en nuestro camino de regreso (mi esposa Rosa, y algunos de los miembros de su familia: sus hermanas, su cuñado, y sobrino) paramos en un pequeño pueblo y comimos pescado frito; otra vez como siempre, la gente fue muy amable hacia nosotros (en Acopalca).